
Es la pared más larga del valle, con itinerarios que superan los 1.000 metros de escalada, pero muy tumbada y fácil, por lo menos las vías existentes hasta el momento. Ninguna de ellas supera el 6a y sólo lo hace en contadísimas ocasiones, pues la media es de IV.
La estructura es compleja, grandes rampas plenas de canalizos gigantescos y espolones muy marcados, que a veces terminan en agujas. Algunos resaltes más verticales auguran futuros itinerarios más difíciles. Habrá que prestar a tención a algunas zonas con musgo. Poco visitada, sin duda debido a su mayor lejanía del camping.
Confío en que algún futuro itinerario diseñado con gracia y buen equipamiento, se convertirá en una de las grandes clásicas del país. Si contamos las horas necesarias para la aproximación, la vía y el descenso, probablemente veremos la necesidad de plantearnos el bivac, éste es posible en la base de la pared.
Sol casi todo el día, a partir de media mañana.
- Acceso: una serie de pistas conducen a Andasy, último pequeño poblado situado bajo el pico. Desde aquí, una pista asciende un poco hacia la izquierda en dirección a la montaña. Después ya se convierte en camino (vía normal). Tras cruzar un torrente, sube trazando zig zags hasta la base de la pared. 2,30 horas.
- Descenso: siguiendo la vía normal, por las pendientes de la izquierda (Noroeste), encontraremos hitos pero se trata de una bajada entretenida y laberíntica. Está previsto instalar algunas cuerdas fijas, pero… También se puede rapelar por las vía nº. 2, pero resulta extremadamente laborioso por la longitud y lo tumbado del terreno.
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