
La primera noticia que tuve sobre el macizo del Tsaranoro fue de un artículo publicado en la revista Mountain, con diversas fotos en blanco y negro. Eso bastó para tener claro que había que ir. La estética de sus paredes, la cantidad de roca, África… Todos los elementos se aliaban a favor, sólo había que encontrar el momento adecuado dentro de la vida.
Con el paso de los años fueron apareciendo más artículos que, tras recortar, iban engrosando el dossier correspondiente: Vertical, Desnivel, hojas impresas extraídas de Internet… no hacían más que incrementar el ansia de ir. El círculo se iba cerrando y veía que el momento se acercaba, “del próximo año no pasa”. Inicialmente el grupo éramos David y yo, pero se fue perfilando con los días y con algunos cambios de ultimísima hora (X. Buxó y Jordi Escales finalmente se quedaron en tierra firme). Al remate éramos 4, más otro grupo paralelo que coincidíamos en fechas y destino, de 4 más. Un corrillo numeroso pero que simplificaba enormemente cuestiones como el transporte.
Un viaje a África suele (o debería) ser mucho más tranquilo y relajado de lo que se espera. En nuestro caso sucedió todo lo contrario, al menos inicialmente. Una carrera que empezó en el aeropuerto de Barcelona, de dónde salimos en coche rumbo a Marsella con el único objetivo de no perder el avión y terminó en el Camp Catta, tres estresantes días después.
Tras llegar a Antananarivo, la capital, cogemos unos taxis hasta la estación Sur de Taxi-Brousse, aquí empieza el meollo, el ajo, el caos. Una multitud te envuelve y agobia para que los contrates a ellos como montacargas y una pelea (con sangre) entre dos locales terminó dándole el ambientazo que la ocasión se merecía.
Descubriremos con los días que aunque en menor medida que ésta, todas las estaciones son lo mismo y fuera de ellas todo resulta más tranquilo de lo que parece. Los viajes en Taxi-Brousse siempre serán más emocionantes de la cuenta, los conductores van a todo trapo, de vez en cuando atropellan algún bicho, en los pueblos aceleran y, con muchísima suerte, no tendremos averías.
El país y sus paisajes son fantásticos y cautivadores, con grandes espacios abiertos, montañas, color y una luz sublime que hará las delicias de los aficionados a la fotografía. Tras Ambalabao se le empiezan a salir los ojos de órbita a cualquier escalador amante del granito, paredes de todas las medidas se extienden a ambos lados de la carretera. Poco después dejamos el asfalto y aquellas paredes que veíamos a lo lejos van tomando forma y adquiriendo tamaño. Por fin veíamos en la realidad lo que tantas veces habíamos analizado milímetro a milímetro sobre fotografías, el Tsaranoro estaba ahí delante.
Madagascar es un país muy pobre, esta pobreza es claramente más acentuada cuanto más lejos de la capital nos encontramos, salvo algunas excepciones. Cuenta con muy pocas infraestructuras tanto médicas como sociales. Diversas ONG luchan para paliarlo en la medida de lo posible pero, ni de lejos, es suficiente. Cualquier ayuda será bienvenida.
El Camp Catta es la mejor opción como base de escalada, situado estratégicamente bajo las paredes. Éstas se hallan alineadas una junto a otra y separadas por amplias canales. En medio del valle se enclava el Camaleón, visible desde todas las vías y en la ladera contraria del valle tenemos el Pic Dondy, con la pared más larga, de menor dificultad y más a desmano.
Las aproximaciones, sin ser exageradas (entre 1 y 2 horas de cuesta) resultan pesadas de realizar día tras día y van fundiendo las rodillas; éso sí, casi siempre por buenos caminos. Al sol suele hacer calor, aunque resulte soportable en Junio (gracias al viento), después de mediodía casi todas las paredes quedan a la sombra y el forro se hace incluso necesario. Algunas (pocas) vías quedan todo el día en sombra, con el tiempo seguro que hay más.
Las pocas horas de luz disponibles obligan a correr, buscar vías no demasiado largas o planificar de antemano la estrategia a seguir y prever bivac, ya sea en la base de la pared, repisas (no hay muchas) o con hamaca, en todo caso el frontal será imprescindible en cualquier salida.
Durante nuestra estancia, el grupo realizó los siguientes itinerarios: La croix du sud 6b+, Bo-catta 6b+ (1ª. ascensión), La crabe aux pinces d’or 7b+, Life is a fairy tale 7a, Mora-mora 7b+ (hasta R5), Ma piu cosí 7b (hasta R5), Vazaha m’tapitapy 8a+ (hasta R8), Norspace 7a, Hijos de la pedri 7b+ (1ª ascensión), Cucumber flying circus 7b+, Out of Africa 7a, Always the sun 7b+ (hasta R7), Alien 6b, So lonely 6b (1ª ascensión), Dadarabe V+, Pectorine 6b, Tsarandonga 7a (1ª ascensión), Guides suisses 6c+ y la creación de dos sectores deportivos (los primeros de la zona): el Pedestal y el Tocho Maki, con un total de 7 vías entre 6c y 8a+.
La escalada aquí es bastante reciente, fueron Kurt Albert y Berndt Arnold quienes abrieron las primeras vías. Al año siguiente un potente grupo tirolés abre Gondwanaland, de 800 metros y 7c, con tramos expuestos y escalada sostenida en torno al 7a (sin taladro) y que aún en nuestros días continúa siendo la vía de referencia. Guilles Gautier, creador de Les Lezards de Tana (agencia dinamizadora de los deportes de montaña) abre algunas vías y acompaña diversos grupos, entre los que se encuentran Michel Piola y compañeros.
Michel Piola, incansable aperturista, dejará varias buenas líneas en los dos viajes que realiza, aparte de otro montón de vías deportivas en las calizas del norte de la isla. Él mismos se encarga también de la divulgación del Tsaranoro, publicando diversos artículos en revistas europeas.
A partir de aquí la veda desaparece: suizos, españoles, franceses, checos y un etcétera que le confieren a la zona un punto internacional. Al margen de la cantidad de paredes de diversa longitud, existen una infinidad de bloques para practicar el boulder. Pero ojo, en algunos de ellos se emplazan tumbas Malgaches y en torno a ellas existen una serie de fadys (prohibiciones) que varían según los poblados. En las que encontraremos aquí no se puede hacer boulder, entre otras cosas.
Una conocida escaladora de un país bastante vecino al nuestro, hizo caso omiso del tabú y cayó víctima de una crisis de paludismo, fue la única del grupo. Una vez al año los Malgaches realizan una celebración en que sacan a sus ancestros de las tumbas para ataviarlos con vistosas ropas, bailar con ellos, comer y beber. Toda una fiesta de esqueletos. Cuando escalas ves al fondo, mires hacia dónde mires, ingentes cantidades de roca y algunas de longitud considerable y de acceso rápido, sólo que sin camping en la base. Lo espíritus exploradores (y con un 4 x 4) tienen un vasto campo de expansión.
Las paredes y vías existentes hasta nuestra visita (Junio del 2007)
Característico por encontrarse aislado en el centro del valle y por la roca que lo corona, en forma de camaleón. Por el momento sólo cuenta con una vía sobre buena roca, rica en formas y con la aproximación más corta y cómoda de todas las paredes
Domo perfecto en forma de media galleta, jalonado en toda su altura por multitud de perfectos canalizos. Curiosamente las vías trazadas los usan en contadas ocasiones. La parte inferior es bastante tumbada, con tramos de adherencia alternados con resaltes de buena presa. Arriba se endereza y aumentan los agarres.
Pared vertical, rica en agarres y muy estética vista desde lejos. En los últimos largos la cosa se tumba y la dificultad viene dada por resaltes más cortos. Sol por la mañana. Tumbas muy visibles a la derecha de La Crabe…
Una de las grandes paredes, que cuenta con pocas y difíciles vías pero con bastantes posibilidades. Inicio tumbado para, rápidamente cobrar una acentuada verticalidad que se mantendrá hasta los últimos largos.
Se trata de la pared vertical más larga de la región y, desde luego, la más impresionante. Largo muro que se inicia en rampa y adquiere progresivamente verticalidad, que ya no cesa hasta casi la misma cima.
Hermana pequeña de la anterior pared, esta cima se compone de dos puntas bien individualizadas, con la misma aproximación pero con el inicio de la bajada diferente. Es la pared más saturada de vías, todas paralelas y de gran belleza, aunque podemos destacar la ya clásica “Out of Africa”. La pared tiene la forma de un gigantesco tobogán, que alcanza su máxima verticalidad en la zona central, pleno de regletas y lajillas de diferentes tamaños.
Inmenso muro negro, similar a la mitad del caparazón de una tortuga, de ahí su nombre. Situado a la izquierda de la cima principal del Karambony y delimitado por éste y la canal diagonal de descenso del Tsaranoro Kely. Por el momento únicamente existe una vía en el extremo izquierdo, fácil y tumbada.
Imponente pared, la más monolítica del lugar sin duda alguna, situada justo sobre el Camp Catta. Terriblemente estética y colorida, dónde se conjugan los líquenes verde pistacho con perfectos trazos negros o marrones a modo de pasadas de rodillo. Muy buena para fotografiar.
Extensa pared negra, dónde prácticamente finaliza la cadena del Tsaranoro. Aunque sólo tiene unos 250 metros, las vías de más a la izquierda se pueden combinar con algún itinerario del sector l’Ecole (hasta la gran vira) que servirán para aumentar metros, calentar y andar menos.
Nuevo sector deportivo, con tres vías verticales o desplomadas que recorren líneas impresionantes y estéticos filos de espolón. Fotogénico y con amplias posibilidades de desarrollo, especialmente el tramo comprendido entre éste y el Tocho Maki.
La otra zona deportiva de reciente creación, aunque ya había indicios de escalada, pues los descuelgues estaban instalados. Con vías más fáciles pero igualmente bellas. Todas tienen una tónica similar en cuanto a estilo de escalada, inicios en placa tumbada de adherencia, con algún paso en el que hay que tener fe. Continuación más vertical pero sobre roca muy erosionada y rica en regletas y buenos agarres.
Es la pared más larga del valle, con itinerarios que superan los 1.000 metros de escalada, pero muy tumbada y fácil, por lo menos las vías existentes hasta el momento. Ninguna de ellas supera el 6a y sólo lo hace en contadísimas ocasiones, pues la media es de IV. La estructura es compleja, grandes rampas plenas de canalizos gigantescos y espolones muy marcados, que a veces terminan en agujas. Algunos resaltes más verticales auguran futuros itinerarios más difíciles. Habrá que prestar a tención a algunas zonas con musgo. Poco visitada, sin duda debido a su mayor lejanía del camping. Confío en que algún futuro itinerario diseñado con gracia y buen equipamiento, se convertirá en una de las grandes clásicas del país. Si contamos las horas necesarias para la aproximación, la vía y el descenso, probablemente veremos la necesidad de plantearnos el bivac, éste es posible en la base de la pared. Sol casi todo el día, a partir de media mañana.
La capital de Madagascar es Antananarivo, que se encuentra en el centro de la isla, aproximadamente en la zona central sureste del país encontramos el Parque Nacional de Andrigitra. El macizo del Tsaranoro queda, por los pelos, fuera de él (mejor).
Numerosas compañías efectúan vuelos directos a Antananarivo, desde Francia, Italia u otros países. Entre las más económicas están: Air Madagascar, Air France o Corsair.
Los precios más baratos oscilan entre los 1.100 y 1.400 euros, pero es interesante consultar periódicamente las webs de estas compañías pues a veces lanzan ofertas sensiblemente más económicas en fechas concretas (nosotros volamos con Air Madagascar por 640 euros desde Marsella).
Existen pocas carreteras y muchas pistas. El estado de las primeras suele ser muy variable, entre aceptables y llenas de agujeros de diverso tamaño. El de las segundas varía aún más sobre todo después de la estación lluviosa o durante esta, en que pueden resultar totalmente impracticables.
No existe opción para alquilar coche si no se es residente, lo más parecido es alquiler con conductor pero resulta bastante caro. Por tanto lo más normal es utilizar los populares taxi-brousse que son furgonetas dotadas de varias filas de asientos y en un estado variable, pero que generalmente no es muy bueno.
Un viaje en taxi-brousse siempre resultará pesado, largo y, frecuentemente, peligroso e incierto. Tienen la buena costumbre de pasar a toda máquina por las poblaciones atestadas de personal y animalicos. De vez en cuando la colisión es inevitable y el viaje siempre resulta inolvidable.
Las tarifas son fijas invariables por ley, pero… Desde el aeropuerto debemos coger un taxi hasta la estación Sur de taxi-brousse (20.000 Ariarys). Una vez aquí, tomarlo con calma y procurad no agobiaros, es la prueba de fuego. Tenéis dos opciones: os empotráis en el próximo taxi que salga (por la mañana), suelen encajar bastantes más pasajeros de lo que se pueda imaginar, eso si muy barato. O si, al menos sois cuatro, lo mejor es pagar todas las plazas y coger un taxi para vosotros solos, por 440.000 A. todo el vehículo. Este os llevará hasta Fianarantsoa, hay unas 8 o 9 horas de viaje. Allí se hace noche.
Lo más práctico es concertar de antemano el resto del viaje con el Camp Catta. Nos resta un tramo de trayecto por carretera hasta Ambalavao la última ciudad que pasamos. Otro tramo de carretera y la pista, con final sólo apto para vehículos 4 x 4.
En total unas 4 horas desde Fianarantsoa. Resulta a 28 Euros por persona, si nos entretenemos más y atamos nosotros el transporte, nos saldrá un poco más barato. En Vohitsaoka, último poblado por el que pasamos, hay una barrera y debemos pagar 5.000 A. por persona en concepto de ¿peaje?
En las ciudades, pueblos grandes o sitios turísticos existen de todo tipo. Los más populares y baratos andan por unos 6.000 A. o menos, pero las condiciones higiénicas dejan bastante que desear. Los de tipo medio oscilan entre los 15.000 y 30.000 A. suelen ser la opción más acertada. De ahí para arriba algo hay, pero fuera de la capital y sitios turísticos poca cosa.
A los que frecuentábamos (medianos) les llamábamos “burbujas”, ya que se trataba de instalaciones bastante buenas, cómodas y acogedoras por lo general, en medio de un país en el que si un año no llueve, la gente se muere de hambre. En Fianarantsoa, hay el ya mencionado Cotsoyannis (18 Euros una habitación doble). El Hotel Cotsoyannis esta separado del CampCatta, y actualmente ya no estan asociados con ellos y no tienen ni idea de como llegar al Camp Catta (aparte de ser unos "c" pues nos cobraron 50 euros a Ambalavao diciendonos que no habia Taxi Bruses, o sea que cuidado con ellos - nota de Iñaki Amaia 8/2008).
Como base en la zona del Tsaranoro tenemos tres opciones:
El Ariary es muy inestable, sólo vale en Madagascar y en el 2.007 el cambio era aproximadamente 10.000 Ariarys por 4 Euros.
En el mismo aeropuerto hay una oficina de cambio que abre cada vez que llega un vuelo internacional. Si vais un grupo minimamente numerosos flipareis con los millones que os darán. En algunos hoteles o campings también podréis pagar en Euros.
En la capital y grandes ciudades encontraremos de todo. En los pueblos verduras, frutas, quizás carne de zebú y poco más. En el camping podemos comprar pan y algunos alimentos de primera necesidad, como las cervezas de litro “Three Horses Bear”.
Se habla Malgache y francés como segunda lengua, pero la verdad es que muy poca gente lo habla. En los establecimientos hoteleros si que lo suelen hablar casi todos los trabajadores, así como los taxistas.
En general se come bastante bien y por módico precio, cuanto más popular sea el local o chiringuito, más barato resulta pero, como en los alojamientos, higiene precaria.
Ninguna es obligatoria, pero como muy recomendables tenemos: antitetánica, cólera, tifoidea, hepatitis A y B y tratamiento antipalúdico.
Lo mejor es ir a un centro de medicina tropical unos dos meses antes de realizar el viaje. Para quienes les siente mal el Ariane, Malarone es la alternativa sin efectos secundarios pero una alternativa cara. También es interesante llevar algún desinfectante para el agua.
En el Camp Catta venden agua embotellada a 1 Euro, normalmente en el resto del país cuesta la mitad.
Es imprescindible un visado turístico que lo extienden en el mismo aeropuerto y con un mes de validez. Muy importante, que vuestro pasaporte tenga la caducidad al menos 6 meses más tarde de vuestra estancia, sino no os dejarán entrar en el país. El importe en 2008 es de 60 euros en el aeropuerto de Tana (nota de Iñaki Amaia 8/2008).
Los precios dados son del 2.007. Comprar comida en un supermercado resulta un poco más caro que aquí, pues se trata de productos de importación. Las tiendas de los lugareños, bares y establecimientos no turísticos son muy económicos.
Para saber sobre el país y moverse, muy buena la guía de Lonely Planet (en francés o inglés). Para las vías de escalada, la página web de Camp Catta cuenta con un apartado en el que aparecen todas las reseñas sobre foto y algunos datos adicionales.
Desde casa ya podéis hacer planes www.campcatta.com/topo2.php Un excelente trabajo de Christian de Laroche. De todas maneras en el camping hay unos libros con la misma información impresa.
A continuación algunas consideraciones específicas sobre el lugar, que os pueden ser de utilidad:
- La época buena para escalar es la comprendida entre mediados de Mayo y Octubre, fuera del período de lluvias. En Junio hace menos calor, pero el día es un poco más corto. Amanece a las 6,30 y anochece a las 17,30, madrugones asegurados. Ojo con las noches del loro…Llevad siempre un frontal por persona.
- Una vez allí estamos poco comunicados. No hay cobertura de móvil ni Internet. Únicamente un teléfono satélite para emergencias.
-Cuidado con los accidentes, no existe ninguna infraestructura médica cercana, sólo un pequeño dispensario situado más abajo del camping.
- Llevar ropa de abrigo, pues al caer el sol la temperatura desciende en picado. El Camp Catta está a 950 metros de altitud y la cima del Tsaranoro a 1.910 metros.
- Si lo vuestro es abrir vías hacerlo sólo con material inoxidable. Las corrientes de aire provenientes del mar chocan directamente contra las paredes y en dos o tres años dejan las chapas hechas una pena.
- Estamos también en un paraíso para caminar, con paisajes espectaculares y caminos variados y entretenidos, tanto aquí como en el inmediato parque del Andringitra. Aquí ya deberemos pagar por cada día que pasemos en el.
- Bichos hay muchos y muy variados: serpientes, lemures, búhos, patos, arañas peludas gordas y asquerosas, mosquitos, camaleones, etc. En principio ninguno de ellos es venenoso. Existía una pequeña comunidad de cocodrilos del Nilo pero los exterminaron a tiros porque se comían a los pescadores.
- La roca es granito de la mejor calidad que podáis imaginar. Sumamente adherente y abrasivo. Muy vertical por lo general y dotado de multitud de regletas, formas variadas e, incluso, zonas con chorreras. Una maravilla.La adherencia queda relegada a un segundo plano de tramos muy concretos o en las vías más fáciles. Las regletas no siempre resultan seguras, algunas veces se mueven y algunas otras saltan. Resulta muy agresiva para la piel, sobre todo las pequeñas regletas de las vías difíciles, y es recomendable llevar algún tipo de regenerador rápido. Gracias a los pinchos de este granito, podemos escalar en adherencia en paredes cuya inclinación es superior a lo habitual en otros granitos. La estructura es de inmensas planchas con contadas fisuras, si no vais con idea de escalar alguna vía en concreto que necesite el uso de material adicional, es mejor no llevar más que cintas expres. Para abrir vías, un juego de ganchos y a correr, todo el resto lo sacareis de paseo. Un taladro ligero, unas buenas brocas (la roca es bastante dura) y a disfrutar. El tipo de escalada será muy técnico, sobre regletas e interminables muros. Más sostenido cuanto más grado. Si llevais los pies de gato muy ajustados os harán ver las estrellas, en el sentido malo de la frase.
- Muchos descensos se realizan en rápel por la misma vía. Es interesante llevar una navaja y un buen surtido de cordinos de repuesto y maillons. La estructura de la roca, con multitud de lajillas y formas hace que sea relativamente fácil que se encalle la cuerda. Es una jugada si rapelamos por la vía, pero puede ser un grave problema si la línea de rápeles va por otro sitio (a veces ocurre). Será preferible bajar a pie siempre que sea posible
No demasiado lejos, más al Sur, encontramos el Parque Nacional de Isalo, un gran macizo pleno de barrancos y paredes areniscas inescalables pero muy bonitas para realizar excursiones.
Si tenéis oportunidad, lo ideal es combinar un viaje al Tsaranoro con una visita a las zonas de escalada del Norte del país. Vías deportivas sobre caliza, equipadas por Piola en su mayoría, en una isla paradisíaca.
Vuelos desde Fianarantsoa por 120 Euros. Info sobre la zona y su “burbuja” correspondiente en: www.newsearoc.com Piola tiene editada una guía sobre las paredes del Norte de la isla. Y un remate de playa (¡y que playas!) siempre deja buen sabor de boca.
Los Tsingy (agujas) están situados más al Norte del país, y se encuentran en tres parques. Se trata de la mayor y más bella zona de lapiaz calcáereo del mundo y se extienden durante varios kilómetros, formando miles de agujas y grietas por las que muchas veces no se puede ni caminar. Alguna de estas zonas es de difícil acceso.
Nota: los precios dados son de Junio del 2007 si no se indica lo contrario.
Luis Alfonso