primera a la triple

PRIMERA ASCENSIÓN A "LA TRIPLE" DE MONTSERRAT

Entre los repliegues y faldas de los grupos de rocas altas que se alzan en el perfil de la sierra de Montserrat, los cuales son más visibles localmente y desde lejanos horizontes, existen otros grupos escondidos; uno de ellos, visible desde los pequeños montículos de la sierra de las Paparres que se extiende largamente sobre el nuevo camino de Sant Jeroni, está situado al pie y oeste de la Gorra Frigia, roca que se admira en lo alto de la sierra desde la propia Basílica de Santa María de Montserrat.

Hacia este grupo me dirigía con el amigo Octavio Torró, el domingo día 22 de Mayo de 1941, queriendo realizar un nuevo estudio de sus rocas, para lo cual era preciso efectuar algún escalamiento al objeto de obtener apuntes inéditos.

ara llegar a él, hay que andar por el buen camino que desde la estación superior del funicular de San Juan llega hasta la cima del monte, llamada Mirador de Sant Jeroni, debiendo abandonarlo a los dos minutos después de haber pasado el segundo estrecho o paso cortado en la roca viva. Entonces hay que descender a la izquierda, derechamente por el torrente que pasa a rozar la base de la roca-monolito conocida con el nombre de "El Sentinella", hasta llegar al fondo de la hondonada. El primer trayecto, ya transitado por los conquistadores de la dura escalada al monolito, no presenta actualmente zarzales entorpecedores, pero más abajo tropezamos con ellos.

Se habrá observado, durante el descenso, que enfrente se proyecta una canal con gran abundancia de arbustos y matorrales, la cual habrá que ascender para llegar a la base de "La Triple"; esto quiere decir la lucha dura que tendrá que sostenerse con estos vegetales que son, casi siempre, el tropezón previo a cualquier escalada montserratina.

Desde luego, aunque llenos de arañazos, vencemos en la lucha, llegando a la base de la roca pelada. Dejamos las mochilas en el Collet de les Formigues, nombre que le administramos nosotros por la abundancia con que se pasean. Vadeamos dicha roca por la derecha en descenso ligero para llegar a unas rocas inferiores de la loma, levantando un mojón en cada una de las tres que ascendemos, sencillamente, como señales para mi estudio.

Al retorno, vemos la posibilidad de conquistar "La Triple", que así la llamo porque en cada extremo de su arista superior tiene una roca anexa; en la de la derecha o inferior se forma una canal sencilla, que ascendemos, trepando en algún sitio. Luego iniciamos la escalada por la roca pelada, siempre por la arista, encontrándose presas regulares que facilitan el ascenso algo derecho al principio y que en la parte superior se suaviza.

Después de llegar Torró a la cima trepo para reunirme con él. Construímos el cuarto mojón, pero éste mayor que los otros por su más elevada categoría. Es muy interesante por la visión aérea sobre el grupo de rocas que estudio.

Como en la cima no hay ningún arbusto providencial, para el descenso por la arista de ascensión, doblamos la cuerda de treinta metros en un arbusto que se encuentra cara a lo alto del Monte. Mientras Torró se queda arriba vigilando la resistencia del amarre, inicio el descenso por una apenas marcada canal entre la cima y la otra roca anexa, de cara al O., pero a mitad del descenso encuentro una enorme raíz transversal en la que una vez reunidos los dos, doblamos la cuerda en ella. Terminamos el descenso por esta pared vertical, comprobando que la cuerda en realidad no hubiera llegado a la base de la roca.

Como quiera que hemos empleado demasiado tiempo en el estudio de la región, tenemos que acelerar el retorno al Monasterio, y temiendo tardar demasiado si volvemos por el mismo itinerario, hacemos una marcha de travesía por las bases de las rocas superiores que nos conducen a la base de la alta pared de la Gorra Frigia y en seguida al camino, no sin una limpieza apresurada de los zarzales que igualmente abundan por aquella parte.

Ramón DE SEMIR ARQUER
Diciembre de 1941