primera a la campana

Primera Escalada a
"LA CAMPANA" de Montserrat
(Efectuada por J Casasayes, J.Mengod y L.Viñalonga)

En la vertiente monserratina de los Bruchs, en donde se alzan las rocas de El Sentinella y El Rave, al lado de esta ultima y arriba de la cuesta, hay una roca monolítica que hemos bautizado con el nombre de La Campana, debido a su forma semejante.

Por el lado S. mide unos 50 metros de altura, y tiene al principio una pared vertical de 6 metros; luego existe un desplome de un metro; a continuación y hacia arriba, una canal tambièn con ligero desplome, de unos veinticinco metros. Hasta cerca de veinticinco metros de la base, en donde existe un arbusto, todo es pitonable y desde allí hasta el fin de la canal, a unos treinta metros de la base, se encuentra roca descompuesta, hallando después un desplome difícil de superar directamente. Finalmente la pared es lisa hasta llegar a la cima.

Cuando llegamos al pie del monolito nos damos cuenta de que solamente llevamos veinticinco metros de cuerda, pero no nos desanimamos, ya que para el descenso, creemos poderlo efectuar con varias dobladas.

Mi compañero Casasayas a la cabeza de la cuerda y cargado con el material necesario, empieza la escalada por el lado que hace frente a El Rave, o sea mediodía, por parecernos el más factible. Asciende los seis primeros metros hasta colocarse debajo del primer desplome, hundiendo un pitón y con su ayuda, logra clavar otro que le permite superar el desplome, y de allí continúa hasta la canal. Con la ayuda de otro, asciende unos metros hasta el arbusto mencionado anteriormente; entonces ya no puede continuar por haberse terminado la longitud de la cuerda.

Escalo a mi vez hasta llegar junto a él y colocamos dos pitones, continuando nuevamente mi compañero la escalada por roca muy descompuesta (con un clavo muy inseguro) hasta debajo del segundo desplome, logrando hundir un pitón seguro. Quiere superar directamente ese desplome y escala un metro con un pitón y con una contracción logra, con poca estabilidad, hundir el otro, del que no puede hacer uso, y antes de colocar la cuerda y el mosquetón en el mismo, resbala, aunque sin consecuencias, por resistir bien los inferiores.

Nuevamente nos reunimos, ya que faltan todavía bastantes metros para llegar a la cima y es insuficiente la poca cuerda que nos queda.

Vuelve ahora al ataque, por el lado derecho, haciendo un paso de flanco y asciende, superando el desplome, unos metros más, hasta una cornisa en la que nos reunimos. Allí no encontramos forma de poner un pitón seguro; no obstante, con precaución prosigue la escalada con la aseguranza en un frágil arbusto, llegando a la cima después de unos metros fáciles de ascensión.

Disfrutamos del bello panorama de su alrededor y construímos el "pedró" o mojón reglamentario en la propia cima.

Viendo la dificultad ya prevista del descenso por falta de cuerdas suficientes, aprovechamos el paso de unos amigos, a los cuales pedimos ayuda y uno de ellos, Mengod, al mismo tiempo que efectúa la ascensión, nos sube otra cuerda, con ayuda de la cual realizamos el descenso con más facilidad. Horas de ascensión: tres y media.

Luis VIÑALLONGA CONDAL
Marzo de 1944