PRIMERA ESCALADA AL "OU DE COLOM", DE MONTSERRAT
por Jorge Casasayas y Eugenio Estrems
Primer Intento: Días 7 y 8 de octubre de 1944
Esta hermosa y atractiva aguja situada en la región de les Agulles de la Montaña de Montserrat, había quedado virgen hasta ahora debido a la falta total de grietas.
Curiosos por conocer bien de cerca el monolito instalamos un tronco
para pasar la balma en el sitio que nos pareció éste
más factible. Al día siguiente me encaramé en él
y pude observar que la pared, siendo más balmada de lo que creíamos
no permitía escalarla libremente. Intenté pitonar y logré fijar
4 clavos que apenas entraron un centímetro en pequeñas
hendiduras de la roca.
Con ellos me trasladé unos 2 m. horizontalmente hacia la derecha.
Después de este paso y de varios tanteos me encaramé por
la roca verticalmente un par de metros agarrándome en pequeñas
presas que sólo me sujetaban por las puntas de los dedos. Al
intentar pitonar colgado sólo de una mano y con los pies apuntados
en la roca resbalé y caí unos 5 m., hasta debajo de la
balma, donde quedé colgando y suspendido por los clavos, de
los que sólo falló uno. Eugenio que es quien me aguantó me
dejó descolgar hasta reunirme con él.
Viendo que nos hacían falta unos clavos especiales y que además estábamos fatigados del trabajo antes desarrollado, decidimos abandonar por este día la roca y volver cuanto antes nos fuese posible. Dejamos en la pared 3 clavos y un mosquetón en el más alto.
Segundo intento y ascensión: Día 15 de octubre de 1944
Después de haber pernoctado cerca del monolito y a primeras horas de la mañana nos acercamos a éste para atacarlo de nuevo. Me encaramé por el tronco alcanzando el primer clavo y luego trasladándome hacia la derecha llegué a los siguientes.
Colocado en el último logré clavar un clavo pequeño que entró escasamente un cm. Desde éste hice la misma operación colocando otro y así con estas puntas de clavos ascendí 3 m., después de los cuales bajé a descansar debajo de la balma.
Subió entonces Eugenio quien se izó con cuidado hasta el último clavo y continuó realizando la misma y delicada operación logrando ascender con mucha cautela unos interminables 10 m., hasta un desplome bajo el cual pudo hundir un par de buenos clavos. De allí se veía que el mejor camino a seguir sería efectuando un paso lateral hacia la izquierda para llegar a una parte de la pared donde ésta ya perdía su verticalidad.
Nos cambiamos y efectué este paso usando un lazo de alambre atado a un pequeño saliente y unos clavos que solamente quedaron sujetos por la punta. Llegué después gracias a este paso a un sitio dotado de buenas presas que me permitía llegar a la cima ascendiendo libremente. Coloqué un último y buen pitón y trepé hasta la cumbre.
Estando yo ya encima del monolito, Eugenio se preparó para subir y lo hizo al mismo tiempo que recuperó los clavos, algunos a martillazos y los otros tan sólo con las manos.
Ya en la cima los dos construímos el "Pedró", donde dejamos una libreta con las iniciales del G.A.M. dentro de una caja de hojalata. Colocamos un clavo de descenso y bajamos.
Nota técnica.- A partir del tronco ya en la pared colocamos 21 clavos, la mayoría de ellos especiales. Para sujetar el tronco y facilitar el paso debajo de la bola, cinco. Usamos 18 mosquetones y tres cuerdas de 30 m.
J. CASASAYAS
Marzo de 1945