PRIMERA "DIRECTA" EN LA PARED N. DE "ELS
CABIROLS"
Efectuada por Raimundo Estrems y Mª Antonia Simó, del G.A.M.,
el día 24 de agosto de 1941
Estoy acampando desde el día 15 de agosto en la Jaça dels Prats, situada al pie de la pared del Pedraforca, cuya pared es siempre merecedora de grandes elogios que les tributan los auténticos alpinistas que saben apreciarla, siendo a la vez guardadora de infinidad de alicientes y sorpresas para el que mejor quiere conocerla. Conmigo están Pany, Morera y Poyuelo, habiendo llevado a cabo con los dos primeros diversas ascensiones.
Día 23 de agosto.- Hace un tiempo espléndido, al parecer para todo el día; en cambio los anteriores han transcurrido entre lluvia intensa y nubosos con una niebla densísima, que nos han fastidiado para realizar las ascensiones. Determinamos, pues, quedarnos en el campamento para disfrutar del sol, organizar un poco nuestro "chalet" y aguardar la llegada de otros compañeros que, según manifestaron, tenían deseos de pasar unos días con nosotros aprovechando las vacaciones de que disfrutaban y que a nosotros por desgracia ya tocan a su fin.
No nos hemos equivocado; son las siete aproximadamente y por unos lejanos cantos y "yolers" de nuestro amigo Bou, nos convencen de su pronta llegada. Los nuevos acampadores son Nuria y Jorge Ferrera, Bou y Raimundo Estrems.
Mientras cenamos nuestra conversación es animada; ellos nos hablan de últimos acontecimientos ciudadanos, del calor insoportable y de infinidad de cosas que, para nosotros que ya llevamos ocho días fuera de la capital, nos son completamente nuevas. Por fin nos toca contarles nuestras aventuras y para simplificar les mostramos las manos, las cuales, y en particular Pany, a causa el contacto con la pared N. las tenemos completamente esmeriladas; pero, no obstante ello, Jorge que viene con grandes deseos de efectuar una ascensión con Pany se entusiasma con el proyecto para el día siguiente, del trazado de una "directa" al Calderer, de la que ya habían hablado y hecho proyectos anteriormente. Nosotros, como es natural, también hacemos los nuestros hasta que finalmente Raimundo dice que podríamos intentar una "directísima al Cim dels Cabirols", y no con pocos deseos de mi parte tomamos la decisión de llevarla a cabo también al día siguiente, ya que el 25 tengo que reintegrarme a Barcelona.
Día 24 de agosto.- Continúa el tiempo espléndido, y todavía a las nueve de la mañana, hora demasiado avanzada para llevar a término nuestro proyecto, estamos ultimando los preparativos. A Pany y a Jorge les ha pasado otro tanto y también están preparando el material y los bocadillos.
Llegamos los seis al pie de la pared N. a las diez y media, acompañados hasta allí por Nuria y Bou. Jorge y Pany se dirigen hacia el "Calderer" y nosotros a los "Cabirols".
Después de cambiarnos de calzado nos atamos a la cuerda de treinta metros que llevamos y acordamos actuar indistintamente de cabeza de cuerda, según los "pasos" que nos encontremos, iniciando acto seguido la ascensión por la canal situada al lado izquierdo del "Gat". En los noventa primeros metros abundan en su mayor parte los desplomes y alguna que otra llambria, todo lo cual logramos superar con alguna dificultad. Luego, efectuamos un paso de flanco hacia la derecha por una pequeña cornisa que nos permite superar un desplome; clavamos un pitón y en realidad empieza la parte dura de la escalada.
La situación es completamente vertical y aérea y la roca se presenta totalmente descompuesta. Subimos unos cincuenta metros más sin dificultad, no obstante el mal estado de la roca, y nos situamos en un rellano que presenta alguna comodidad. Entonces clavamos un pitón y emprendemos nuevamente la escalda pero, con tan mala fortuna, que a unos quince metros, continuando descompuesta la roca, una especie de bloque en el que he apoyado el pie al situar el otro, se derrumba ocasionando un alud que me deja sin otra presa para cogerme que una grieta que providencialmente me sujeta el brazo derecho por presión, ignorando todavía como logré ponerlo allí. De esta manera guardo el equilibrio procurando casi no respirar por tal de lograr situar por lo menos el pie derecho, puesto que los dos los tengo sin apoyo y, por añadidura el izquierdo, que me duele bastante, está lesionado por las piedras.
Paso unos instantes desagradabilísimos y de tal intensidad que no me veo capaz de exteriorizarlos, y mucho menos describirlos valiéndome de la pluma, hasta que logro cerciorarme que a mi compañero Raimundo no le ha pasado absolutamente nada, caso verdaderamente extraordinario, en este sitio en que la pared es totalmente vertical. Todavía otra nueva dificultad se nos presenta al comprobar que la cuerda está rota en tres trozos.
Sin ninguna clase de aseguranza, y después de cerciorarme que el continuar la ascensión por el mismo lugar es una barbaridad, determino retroceder utilizando un solo pies y no con pocas dificultades y equilibrios reunirme otra vez con mi compañero. Una vez allí inspecciono mi pie dándome cuenta que no tiene momentáneamente otra transcendencia que causarme la consiguiente molestia y estorbo; logro convencer a Raimundo que debemos comer algo para reparar nuestras fuerzas; después, sin pérdida de tiempo, emprendemos nuevamente nuestra "directísima", que por los metros que calculamos haber ascendido y lo avanzado de la hora esperamos tocará ya a su fin. Por mediación de una doblada de unos ocho metros que colocamos en el pitón de aseguranza que habíamos clavado anteriormente, nos situamos en una canal, más bien chimenea, situada a nuestra izquierda, que antes habíamos desechado y que ahora la encontramos formidable, no obstante que la ascensión por ella se hace pesadísima ya que son pasos de chimenea, llambrias, fisuras, desplomes, etc., y además, como a causa del alud nos hemos retrasado, empieza a obscurecer, pareciéndolo todavía más dentro de aquélla.
Por fin, después de superar un "magnífico" desplome en el que utilizamos un pitón nos encontramos situados bastante más arriba del "Planell dels Diables", que logro reconocer por dos agujas que destacan allí cual fieles centinelas que hacen guardia; y que si impresión me causaron a plena luz, al efectuar mi ascensión al "Gat", es inenarrable por quien como yo no posee el precioso don de poder expresarse por mediación de la escritura, la que me causan ahora teniendo por fondo un cielo clarísimo sin luna, solamente iluminado por las estrellas; estoy además ya emocionada por la alegría de ver que por fin nuestros esfuerzos serán colmados y premiados ya que la ascensión toca a su fin. Ahora seguimos adelante por una amplia canal que pierde en su mayor parte la verticalidad y notando el cercano aire de la cima. Superamos como final unos desplomes y nos encontramos en la cresta, a unos veinticinco metros del "pedró" del Cabirols; allí calculamos por la posición de las estrellas que serán aproximadamente las nueve de la noche; sin luz de ninguna clase ponemos la fecha y firmamos en un pedazo de papel a falta de libro registro en aquel pico y después de depositarlo debajo de unas piedras del "pedró" empezamos a discutir como efectuaremos el descenso, pues, como ya dijimos anteriormente, la cuerda la tenemos rota por tres sitios. Entretanto trato de persuadir a Raimundo de que aguardemos al amanecer del nuevo día, pues creo que descender con nuestra cuerda es una verdadera temeridad; él no es partidiario de mi opinión y dice que de ninguna forma quiere pasar frío, el cual ya empieza a notarse. Entonces avanzamos hasta pocos metros de la brecha que conduce al "Gat", desde donde por suerte oímos a nuestros compañeros Pany y Ferrera que regresan por la enforcadura hacia el campamento. Aprovecha Raimundo unos momentos en que el viento cesa y los llama, pues sigue en la misma manía de no quedarse allí, siendo contestado por aquellos que se dirigían ya en nuestra ayuda, de la cual les quedamos sumamente agradecidos. La espera se hace interminable pero finalmente oímos el choque de unos clavos contra la roca, y luego nos cercioramos de que suben por la canal del "Gat" al oír las voces de Pany y Jorge que preguntan donde nos encontramos. Pany nos ata otra cuerda a la nuestra y entonces efectúo el primer trozo de descenso de los Cabirols al Gat. Al ascender nuevamente Pany por el "Gat", tiene la sorpresa de que una de las presas en que pone la mano se le marcha volando; es que ha turbado el tranquilo sueño de uno de los muchos "Ducs" y "Grallas" moradores de estos parajes.
Cuando todos nos hallamos reunidos, conjuntamente nos dirigimos a la enforcadura por la canal el "Gat", al pie de la cual nos calzamos los zapatos y mientras que Raimundo regresa al campamento nosotros nos quedamos a dormir hasta la salida del sol, en una balma que encontramos en la enforcadura la cual reúne condiciones inmejorables para los que, como a nosotros nos ocurre, les faltan horas de descanso. Son las tres de la madrugada.
Me abstengo, por no considerar sea competente a quien efectúa por primera vez una ascensión, de atribuirle una puntuación a nuestra "directísima" als Cabirols, esperando y deseando se lleve a término una segunda y otras muchas.
M. Antonia SIMO ANDREU
Marzo de 1942